¿Estamos vivos? [Capítulo 5 LVDM]

Escrito por Ismael Bermúdez

14 enero, 2022

Capítulo 5 La verdad de la mentira
¿Estamos vivos o más bien nos da miedo vivir? ¿Vibramos o nos da pánico sentir? Porque a fin de cuentas, eso es una emoción, un sentimiento, una vibración energética que recorre nuestro cuerpo, vamos igual que un orgasmo, para que nos hagamos una idea más concreta… ¿Por qué nos abruman nuestras emociones? O, ¿Por qué no logramos identificarlas? ¿Cómo las podemos gestionar conscientemente?

Temas tratados en el Capítulo 5

  • ¿Qué son las emociones y los sentimientos?
  • ¿Cómo se relacionan con nuestros pensamientos?
  • ¿Cómo podemos gestionar todo lo que sentimos y que nos abruma?
  • ¿Qué papel juegan las emociones en el Autoconocimiento?

Otra forma de hacer esta misma pregunta sería: ¿Estamos vivos o más bien nos da miedo vivir? ¿Vibramos o nos da pánico sentir? Porque a fin de cuentas, eso es una emoción, un sentimiento, una vibración energética que recorre nuestro cuerpo, vamos igual que un orgasmo, para que nos hagamos una idea más concreta…

Por eso, a menudo, en el mundo del arte se ha representado un estado alterado de nerviosismo y psicosis como una tormenta de rayos y truenos, o también como un mar agitado y embravecido. Y no podían haberlo representado mejor, pues eso es lo que sentimos en nuestro cuerpo, ¿verdad?

¿Qué relación tienen nuestras emociones y sentimiento con el resto de los cuerpos que nos conforman?

Si seguimos con lo que hasta ahora hemos visto en los anteriores capítulos, tenemos un cuerpo contenedor, que es el cuerpo físico, y tres cuerpos no materiales que experimentamos dentro de nuestro cuerpo físico: cuerpo mental, cuerpo emocional y cuerpo energético o conciencia.

Durante muchos siglos, ese cuerpo energético, que suele conocerse como alma, era el centro de todo, pues pertenecía al ámbito divino (al Dios católico) y el cuerpo físico, que es transitorio, se consideraba una cárcel, un impedimento para experimentar a Dios debido a la tentación de la carne.

Con el racionalismo y Descartes, el centro pasó a ser el cuerpo mental: «Pienso, luego existo”. Y hoy encontramos a neurocientíficos como Antonio Damasio que afirman “Siento, luego existo”.

Permíteme compartirte un fragmento de la última entrevista que le ha hecho Justo Barranco a Antonio Damasio en el diario La Vanguardia (10-01-2022):

“la división entre mente y cuerpo que Occidente arrastra desde la antigua Grecia está equivocada: no es posible racionalidad sin emoción. Sin sentimientos. 

(…)los sentimientos son el origen de nuestra cultura: nos impulsaron a interrogarnos por el mundo y tratar de resolver los problemas que se planteaban a nuestra supervivencia.

(…)Con la entrada de sentimientos en la evolución ya no eres como las bacterias o las plantas que tienen acciones inteligentes pero no saben que lo están siendo. Los humanos continuamos haciendo muchas cosas con esa inteligencia encubierta, no hemos de decirle al corazón que lata, pero tenemos una parte de la vida conducida por el conocimiento, y el conocimiento fundamental viene del sentimiento”.

Independiente de las diferentes teorías o explicaciones, nuestra invitación en La verdad de la mentira es que escuches todas las opciones, pero que las lleves a tu vida, las reflexiones, las integres y encuentres tus propias respuestas.

En nuestra experiencia, lo que hemos podido descubrir es que el ser integral no se puede comprender desde una explicación parcelada, bien sea la mirada científica o la religiosa o la filosófica. Por eso, buscamos esa comprensión global u holística que tiene en cuenta todos los puntos de vista, para que logremos comprender y experimentar la unidad que somos, el sistema integral e interconectado que somos (este es el verdadero sentido de la espiritualidad).

Dicho todo lo anterior, queremos compartir contigo cuatro ideas clave sobre el cuerpo emocional:

1. Pensamiento y sentimiento están unidos. Y los sentimientos son hijos (dependen) de los pensamientos.

Como bien dice Damasio, no podemos seguir manteniendo la separación entre mente y cuerpo, pues aquí todo lo experimentamos a través del cuerpo, incluyendo la mente y los sentimientos. Es decir, nuestro cuerpo es el vehículo a través del cual vivimos (no quiero adelantarme al Capítulo 6 en el que veremos más cosas).

Todo pensamiento (idea, creencia o memoria) se expresa en nuestro cuerpo en forma de emoción o sentimiento. En este sentido, podemos decir que no hay ningún pensamiento que no conlleve un sentimiento.

¿Cuál es el problema? Que desconocemos la mayoría de pensamientos que tenemos y que, como vimos en el Capítulo 4, nuestra mente no solo está en el cerebro, sino que también está en el resto de nuestro cuerpo físico, incluyendo la memoria celular. Esto conlleva que la mayor parte del tiempo vivamos en automático o, lo que es lo mismo, sin necesidad de pensar.

Cuando no estamos atentos o conscientes, se disparan las respuestas automáticas que nacen de toda la memoria acumulada en nuestra vida individual y en nuestra historia colectiva como especie. Y esas memorias son fruto de traumas, dolores, sufrimientos, avisos de peligro, etc. Es decir, son memorias hijas del miedo y la necesidad de sobrevivir en un mundo peligroso.

Y, ¿cuáles son estas respuestas? Sentimientos irracionales (que no han pasado por nuestra razón), dado que son fruto de todas esas creencias y memorias acumuladas en todo nuestro cuerpo mental.

Actuar en automático es sinónimo de actuar inconsciente; es sinónimo de vivir esclavos de condicionamientos que ni siquiera sabemos que tenemos; es sinónimo de revivir una y otra vez las mismas historias, dado que no hemos hecho consciente esas memorias.

Recuerda que en los Capítulos 3 y 4 hablamos de cómo nuestra percepción se construye con la interpretación que nuestra mente lleva a cabo con todas esas ideas-creencias inconscientes. Es decir, nuestra mente no ve la realidad, la interpreta según esos patrones, convencida de que así nos está protegiendo.

2. Tenemos miedo a nuestros sentimientos.

Tal como lo estás leyendo. Los sentimientos nos provocan esos estados de ánimo que pueden parecernos que nos anulan, nos debilitan o todo lo contrario, que nos alteran y pueden llevarnos a perder las formas e incluso a explotar o agredir.

Esa memoria grabada a fuego de violencia, locura, irracionalidad o desgana ha provocado que queramos controlar lo que sentimos. Y está tan arraigada en nosotros esa idea, que hasta hace muy poco estaba bien visto ocultar los sentimientos o no tomar decisiones dejándonos llevar por la emocionalidad. O, ¿acaso no te resultan familiares expresiones como “los hombres no lloran”, “las mujeres son débiles y sentimentales”, etc.?

Creemos que las emociones nos traicionan, nos llevan a explotar, a hablar de más, a arriesgarnos, a cruzar líneas peligrosas, etc. Y por eso, queremos controlarlas, ya que dejar de sentir es imposible o nos convertiríamos en psicópatas, ¿no?.

Es curioso cómo han aparecido películas en los últimos años en las que se refleja un futuro en el que los seres humanos toman una medicina para no tener emociones, puesto que las consideran las culpables de los conflictos que nos llevaron al borde de la extinción como especie…

3. Los sentimientos son como los orgasmos, se extinguen si no los reprimimos.

Solemos utilizar este ejemplo en nuestros cursos y talleres, porque es muy gráfico y la mayoría de las personas ha experimentado un orgasmo. Sabemos que, independiente de cómo lo viva cada un@, es algo intenso que termina diluyéndose poco a poco hasta que desaparece. Es decir, se trata de un estado transitorio.

Pues lo mismo sucede con las emociones y sentimientos. Por muy intensas y abrumadoras que puedan ser, se trata de estados transitorios que se acaban diluyendo. Sin embargo, por miedo los enjuiciamos como buenos o malos, con ello provocamos una reacción represiva de lo que estamos sintiendo. Sería como una especie de control que “congela” o contrae el sentimiento dentro de nuestro cuerpo. Y fruto de esta reacción inconsciente por miedo, lo que es transitorio acaba convirtiéndose en un estado permanente.

Es así como surgen los bloqueos emocionales, con toda su carga de creencias, memorias, sufrimientos, traumas, etc., que en muchas ocasiones se terminan somatizando y generando problemas mayores.

Y por si esto fuera poco, sirven de retroalimentación y reafirmación de los condicionamientos inconscientes que rigen nuestra percepción, nuestra vida, pues de tanto repetir la misma respuesta emocional, lo que antes era un estado, ahora es parte de nuestro carácter, hasta el punto que nos definimos como tal: “yo soy irascible”, “yo soy llorón”, “yo soy miedoso”,…

4. Los sentimientos son la clave para conocernos y ser conscientes.

No vamos a adelantarnos al capítulo 7 en el que hablaremos del cuerpo energético o consciencia, pero sí podemos adelantar que la observación sin juicio de todo lo que sentimos es la que nos permitirá descubrir todas esas respuestas inconscientes y las memorias y creencias que están detrás. Es decir, ese es el camino del autoconocimiento.

Porque una de las cosas que empiezas a descubrir gracias a esta autobservación es que la mayoría de las veces nunca estás sintiendo lo que crees que sientes. Debido al miedo que tenemos a sentir, a esa necesidad de controlar las emociones, hemos acabado enmascarándolas. Ya que no podemos pararlas o negarlas, es mejor transformarlas de forma automática e inconsciente en otro sentimiento que pueda aceptar.

Por ejemplo, en muchas ocasiones la tristeza enmascara rabia y frustración. No queremos perder el control que conlleva la rabia, así que de tanto “pararla”, acabamos llenos de tristeza por situaciones que nos parecen injustas. Y la tristeza crónica suele acabar de muy mala manera, llegando incluso a parecer una situación depresiva.

La pregunta que deberías hacerte es y, ¿qué pasa con toda esa rabia reprimida? De acuerdo con la medicina tradicional china, muchos de los problemas del hígado están relacionados de forma directa con la rabia no gestionada y acumulada una y otra vez.

La emoción y el sentimiento son vibraciones que recorren nuestro cuerpo, pero que nosotros no permitimos que vibren por miedo, por esa moralidad mal entendida fruto de la barbarie humana de la que está llena nuestra historia como especie. Es decir, hemos dejado de vibrar. Por eso titulamos este capítulo con la pregunta ¿estamos vivos o nos da miedo vivir? ¿Vibramos o nos da pánico sentir?

LA VERDAD DE LA MENTIRA

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